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Roberto Santiago, escritor, guionista y director
19/04/2005 - Gorka Cornejo

Fotógrafo: Fernando G. López
Con su última película "El penalti más largo del mundo" rompiendo las taquillas, esta joven promesa del cine español no para de trabajar: guiones, novelas infantiles y obras de teatro.

"El penalti más largo del mundo" está basada en un relato de Osvaldo Soriano. ¿Cómo llegó a sus manos?
Mis productores, Gerardo Herrero y Mariela Besuievsky, de Tornasol, habían comprado una serie de relatos cortos de escritores latinoamericanos y me los pasaron para que pensara en la posibilidad de adaptar alguno de ellos. Había relatos de Cortázar, Onetti, Rosa Montero y, entre ellos, había un relato llamado "El penalti más largo del mundo".

Yo ya conocía al autor, había leído varias de sus novelas, y siempre me había parecido uno de los mejores escritores en lengua hispana. En cuanto terminé de leerlo tuve claro que era una historia fantástica para convertir en película.

¿Qué es lo que más le gustó de él?
Me gustó porque era una historia épica, emocionante, muy divertida y sobre todo muy humana. Y también porque tomaba el fútbol como excusa argumental para todo eso. En realidad yo llevaba mucho tiempo queriendo hacer una película con el fútbol como excusa, porque soy un gran aficionado.

Es curioso porque, en los años 50, en España, se hicieron muchas películas sobre fútbol, por ejemplo hay una que me encanta, con Fernando Fernán-Gómez, que se llama "El fenómeno"; pero después no se han vuelto a hacer casi películas de este tipo, y es algo increíble teniendo en cuenta que en este país el fútbol está presente en todo momento.

Ha sido un proyecto muy largo que ha ido cambiando con el tiempo.
Sí, han pasado cuatro años y medio desde que leí el relato hasta que estrenamos la película. Durante todo este tiempo han habido muchas versiones del guión, creo que unas veinte, y bastantes dificultades para encontrar financiación, porque aunque parezca mentira se nos decía que en España no interesa la mezcla entre cine y fútbol.

En un principio, además, cuando me pasaron los relatos, la idea de los productores era hacer varias películas de poco presupuesto, no se sabía si para cine o para televisión, películas pequeñas desde el punto de vista de la producción. Pero poco a poco nos fuimos entusiasmando con "El penalti...", el guión fue abriéndose cada vez más, hasta retratar no sólo la trama principal sino también la vida de todo el barrio que rodea a los protagonistas.

Hoy parece una película hecha a la medida de Fernando Tejero, pero realmente ¿cuándo se incorporó al proyecto?
Las primeras versiones del guión las escribí sin pensar en ningún actor. Sólo cuando tuvimos una versión que realmente nos convencía tanto a los productores como a mí empezamos a preocuparnos por encontrar al protagonista adecuado y al resto del casting, y eso fue en torno al verano de 2003.

Yo conocí a Fernando Tejero cuando lo vi en "Los lunes al sol". Fernando León de Aranoa es muy buen amigo mío y recuerdo que me dijo "fíjate en Tejero porque va a ser uno de los grandes actores de este país". Después lo vi en "Torremolinos 73", donde explotaba más su vena cómica, y me encantó.

Entonces fue cuando lo propuse como protagonista y mis productores no se lo creían, pero para mí el hecho de que fuera un total desconocido era una de sus virtudes. Finalmente me dieron luz verde y continuamos con la pre-producción.

Pero de la noche a la mañana, Fernando se convirtió en el actor más famoso del momento: se estrenó "Días de fútbol", empezó "Aquí no hay quien viva" y le dieron el Goya. Lo bueno es que Fernando siempre creyó en la película y aunque las circunstancias de su vida cambiaran tanto tan de repente, mantuvo su ilusión y su deseo de que "El penalti..." fuera su primera película como actor protagonista.

Ahora, por supuesto, no faltan los críticos que dicen que es una película hecha a la medida de Fernando, que es un "vehículo para su lucimiento", y ésto me produce una mezcla de risa y lástima, porque no puedes empezar a explicar a cada persona que va a verla cuál ha sido el proceso de creación de la película, cuánto de ti has puesto en ella, cómo de personal es. Pero lo bueno de que se digan este tipo de cosas es que demuestra que Fernando ha hecho tan suyo al personaje que parece escrito a su medida.

¿El mundo de la televisión está condicionando al cine español? Usted que ha trabajado en el medio, ¿cómo valora el éxito de series como "Aquí no hay quien viva"?
Desde hace unos cinco años está ocurriendo un fenómeno bastante curioso: el público español no acude de manera masiva a ver producciones nacionales y, sin embargo, en televisión, los espectadores prefieren las series españolas a las extranjeras.

No quiero intentar explicar por qué ocurre ésto, pero hay una cosa clara, y lo dicen los estudios, y es que la gente que ve televisión no es la gente que mayoritariamente va al cine. Pero la televisión, como cualquier otro fenómeno social o en concreto audiovisual, por supuesto que afecta al cine que se está haciendo. Lo que hay que desear es que no afecte negativamente, es decir, que el cine no empiece a imitar a las series de televisión.

Lo bueno de que haya ahora mismo tantas series españolas de éxito es que permite que haya un buen número de guionistas, actores, realizadores y demás con trabajo, que está haciendo músculo y que permite mantener una mini industria que sólo con el cine sería imposible.

Su anterior película, "Hombres felices", era una comedia muy crítica con cierto tipo de hombres, machistas y mezquinos, representantes de una España casposa y arcaica. "El penalti..." la protagonizan personajes de un pelaje similar, pero es una comedia en la que no se juzga ni se critica. Mientras que "Hombres felices" apenas tuvo eco, "El penalti" está barriendo por las taquillas. ¿Cree que el español medio está más cercano a la identificación que a la crítica de estos personajes?
Es curioso porque, en efecto, "Hombres felices", que retrataba de forma ácida cierto comportamiento social que antes era mayoritario y que todavía hoy sigue existiendo, no tuvo nada de éxito en España, mientras que fuera de España funcionó muy bien. Y de pronto, una película como "El penalti...", con unos personajes que tienen cierta similitud, aunque en mucho menor grado, resulta un éxito importante.

Yo defiendo a mis personajes de "El penalti...", no creo que sean tan mezquinos como los de "Hombres felices", tienen comportamientos mucho más ingenuos e inofensivos. Por lo demás, creo que al no tener esa visión tan crítica y tan mordaz, los espectadores entran mucho más fácilmente en la historia y se identifican con algunos aspectos de los personajes.

Resumiendo, creo que "Hombres felices" era una comedia muy pesimista y "El penalti..." es una comedia muy optimista, y la gente, por suerte o por desgracia, eso no lo voy a valorar, lo que quiere al entrar al cine es básicamente pasarlo bien, que le den esperanza, que le hablen de que las dificultades de la vida se pueden superar.

Compagina su labor de director con la de guionista. Además del guión de sus dos largometrajes y su célebre cortometraje "Ruleta", participó también en el guión de "El juego de la verdad" de Álvaro Fernández Armero. ¿Qué diferencias hay entre ambas disciplinas? ¿Qué le gusta más?
La principal diferencia entre escribir y dirigir, para mí, es la soledad. Cuando escribes estás más solo que la una y cuando diriges te pasas el día rodeado de 60 personas que te preguntan cosas. Me gusta compaginar la escritura y la dirección sobre todo por una cuestión de salud mental.

Escribir es lo que he hecho siempre desde los diez años, y escribiendo es como me expreso, la forma más personal que conozco de volcar lo que tengo dentro. Pero al estar solo mientras escribes acabas creyendo que eres el ombligo del mundo.

Al dirigir, tienes que explicar a otras personas qué es lo que quieres contar y esa relación que estableces con los productores, con los que dan el dinero y con los miembros del equipo, te oxigena y te permite conectar con el mundo.

Por otra parte, cuando diriges tus propios guiones tienes una libertad y un control mucho mayor que cuando el guión es ajeno. Sin embargo, me encanta colaborar con otro guionista, como con Álvaro Fernández Armero, porque yo no soy de esos guionistas que se escandalizan cuando ven que el director les cambia algo, sino que me divierte ver esos cambios, porque respeto la profesión y porque es una forma de aprender.

Además de guiones, ha escrito teatro y novelas. Parece que su verdadera pasión es la escritura.
Sin duda. Yo me recuerdo a mí mismo escribiendo desde muy pequeño, guardo muchos cuentos y cosas que escribí siendo un niño. Lo importante no es lo que escribía sino que sentía la necesidad de hacerlo.

Los que escribimos historias, sean guiones, novelas o teatro, sentimos la necesidad de convertir las experiencias que vivimos en relatos, es una necesidad terapéutica. Para dirigir, además de voluntad, tienes que tener la suerte de encontrar a la gente que quiera invertir un millón de euros, pero para escribir sólo necesitas un papel y un bolígrafo, o un ordenador.

¿Por qué le interesa tanto la literatura infantil? (Además de "Jon y la máquina del miedo", premio EDEBÉ 1999, ha publicado, entre otras, "Prohibido tener 14 años" y "El último sordo")
En realidad empecé a escribir literatura infantil por accidente. Yo estaba escribiendo un relato que se llamaba "El ladrón de mentiras" y que estaba contado en primera persona por un niño, pero nunca pensé en que los niños pudieran convertirse en el público principal del relato.

Todo fue gracias a un amigo editor que leyó el manuscrito y me dijo que si cambiaba unas pocas cosas podía publicarse como una novela infantil. Me convenció de que lo bueno del relato era que estaba narrado por un niño y sobre todo que no trataba a los niños como tontos, con esa ñoñería tan típica en este tipo de literatura.

Lo presenté a El Barco de Vapor, la editorial infantil por excelencia durante mi niñez, y lo aceptaron. Así empezó esta especie de aventura y ya voy por la novena novela. Me divierte mucho porque me permite escribir historias sobre cosas que ya has olvidado como adulto y que tienen que ver con lo que fuiste los primeros años de tu vida. Además, es realmente fascinante ver que los chavales entran en tu historia con esa inmediatez y esa falta absoluta de suspicacia tan propia de ellos.

¿Para cuándo una película infantil?
Pues muy pronto. Varios productores están interesados en cubrir ese hueco tan grande que existe, no sólo en el cine español, sino en el cine en general. No se hacen películas para niños que sean lo suficientemente interesantes para los adultos. Estoy trabajando en un proyecto de estas características.

En teatro tuvo un gran éxito con su obra "Share 38", premio Enrique Llovet al Mejor texto teatral de 1999. ¿Son distintas facetas de una misma labor o adapta los temas y sus intereses al formato en el que trabaja?
No, yo creo que es un poco absurdo poner barreras entre los distintos géneros narrativos. Por supuesto cada cosa tiene sus particularidades, en el teatro la clave está en los diálogos y en la novela es la narración lo que más peso tiene, pero por lo demás todo se reduce a contar historias. No me gustan las etiquetas y por eso quizá muchos no saben cómo catalogarme. No me preocupa.

Pienso seguir escribiendo teatro, siempre y cuando se pueda estrenar, porque si el cine español está mal, el teatro español está en la UVI. No hay empresarios que apuesten por gente nueva, ni hay teatros que apuesten por directores o autores nuevos. Es un auténtico desastre. Escribir teatro es algo muy vocacional porque prácticamente, salvo contadísimas excepciones, nunca hay dinero.

¿Qué historias le interesan a Roberto Santiago?
No lo sé. Cualquier historia puede de pronto sorprenderme y llamarme la atención. Manolo Matji, uno de los mejores guionistas de este país, que fue profesor mío, siempre decía que lo único que despertaba su interés eran las historias que le parecían verdad, y eso es muy relativo y subjetivo, porque para mí puede ser verdad "La guerra de las galaxias".

Pero es cierto que cuando escribes un guión por encargo y no te crees su historia, no la sientes, el resultado nunca es bueno. Por algún motivo, que sigo sin conocer, siempre he escrito comedias. Hace poco intenté dar un giro y escribir un guión de thriller muy oscuro, pero al final me salió una comedia muy negra.

Sobre Roberto Santiago

Nacido en Madrid en 1968, ha estudiado Imagen y Sonido en la Universidad Complutense, y creación literaria en la Escuela de Letras de Madrid. Guionista de diversos programas de humor en Televisión Española, ha publicado varias novelas, por las que ha conseguido diversos premios, entre los que destaca el Premio Edebé de Literatura Infantil.

Ha sido realizador de publicidad y videoclips. En 1999 dirige el cortometraje "Ruleta", que participa en la Sección Oficial del Festival de Cannes. En el 2000 escribe y dirige su primera obra de teatro, "Share 38", Premio Enrique Llovet al Mejor texto teatral de 1999. En 2001 debuta en la gran pantalla con la dirección del largometraje "Hombres felices" (2001). "El penalti más largo del mundo" es su segundo largometraje.

Filmografía seleccionada de Roberto Santiago

"El penalti más largo del mundo" (2004)
"Hombres felices" (2001)
"Ruleta" (1999)


Ficha técnica

España - 2004
Título original: El penalti más largo del mundo
Dirección: Roberto Santiago
Productora: Tornasol Films y Ensueño Films
Productor: Gerardo Herrero, Mariela Besuievsky y Tedy Villalba
Fotografía: Juan Antonio Castaño
Dirección artística: Federico García Cambero
Vestuario: Cristina Rodríguez
Maquillaje: Almudena Fonseca
Peluquería: Kenyar Padilla
Montaje: Fernando Pardo
Música: Lucio Godoy

Ficha artística

Fernando Tejero (Fernando), Marta Larralde (Cecilia), María Botto (Ana), Carlos Caniowski (Santos), Benito Sagredo (Román), Fernando Cayo (Bilbao), Javier Gutiérrez (Rafa), Cristina Alcázar (Julia), Luis Callejo (Khaled), Enrique Villén (Adrián).


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