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Monica Belucci, actriz
19/12/2005 - chc

La protagonista de "¿Cuánto me amas?" revela los secretos del personaje de la prostituta que encarnó y explica cómo fue su proceso de trabajo y cómo elige a sus trabajos.

¿Quién es Daniela? ¿Una puta con un gran corazón dividido entre dos hombres: un cliente que ha ganado la lotería y su chulo, que duda si venderla?
Es una mujer complicada, que no ha conocido el amor y que desata el deseo de los hombres. Cuando conocí a Bertrand Blier, me habló de un papel de puta, pero yo no me imaginaba a mi personaje como tal. Por eso lo abordé de manera diferente.

¿Como una mujer capaz de dar mucho amor?
Sí, pero ella no lo sabe. Además, por su forma de vestir no parece una puta. Cuando leí el guión pensé que tendría que llevar liguero, mascar chicle, andar enseñando las tetas, o sea, hacer de puta. Pero nada de eso. Daniela es una mujer sensual pero muy clásica, que lleva faldas normales, jerselitos, tacones de aguja y un abrigo muy correcto con el que podría ir perfectamente a misa. De hecho, el personaje no es nada vulgar. Eso dice mucho de Blier. Y hay mucha ironía en el personaje, como cuando dice: «yo nací para ser amada, nací para eso». Qué gracioso, ¿no? Yo creo que ella nació sobre todo para ser deseada.

¿Por qué esta "profesional" que, en principio, no debería enamorarse, acaba colándose por François, su cliente?
Porque Bernard Campan, que físicamente es un hombre mono en la vida real, consigue hacer de su personaje un hombre lleno de encanto. A medida que lo vas descubriendo lo vas amando más. En realidad él es igual delante y detrás de la cámara. Por eso esta pareja funciona bien. Daniela aprende a descubrir a François, que la ama como nadie lo ha hecho nunca. Ella redescubre el pudor, se emociona. Incluso al final, cuando cae en los brazos del mejor amigo de François (interpretado por Edouard Baer), no puede evitarlo. Ella es así, sensual. El hecho de que se reencuentre con su pasado evita que la película sea la típica historia bonita pero un poco insulsa. Es una película de Blier de las de verdad.

¿Cree que al final ella acaba convirtiéndose en una mujer modélica, que se ocupa de su casa y de su amorcito?
Se supone que sí, al menos por un tiempo. La vemos tendiendo su ropa interior en la escalera, como Sofía Loren en Una jornada particular. Es un guiño a Italia, a su sensualidad, su dulzura, a las personas que cantan por la calle.

Blier la considera la italiana ideal, el objeto de todas las fantasías de los hombres, ¿qué le parece esto?
Yo no puedo responder a eso. Puede decirse que yo he existido a través de su mirada y de mi personaje. Creo que es una mujer que se hace fuerte gracias a su fragilidad.

Esta historia de dinero que se convierte en una historia de amor, ¿no le parece un poco ambigua?
Ambigua sin duda, pero es cierto que la mayoría de las mujeres que se prostituyen lo hacen por dinero. En cierto modo también es una forma de protegerse del amor. Y cuando ella redescubre el amor cae rendida, como la mayoría de las mujeres [se ríe].

¿Cómo interpreta la pregunta ¿Cuánto me amas??
¡Me encanta ese título! La película empieza con la pregunta "¿Cuánto?", y acaba con "me amas". El amor gana. Y como es ciego, el dinero no importa.

Usted ha dicho: "No hay ninguna actriz con una gran carrera que no haya hecho de puta". ¿De verdad cree que es un requisito imprescindible?
Lo dije de broma. Pero sí es cierto que ha habido papeles de puta magníficos que han hecho historia en el cine. Estoy pensando en Sofía Loren en "Matrimonio a la italiana" con Marcello Mastrioanni, Catherine Deneuve en "Bella de día" y Giuletta Massina en "Las noches de Cabiria".

¿Qué opina de Bertrand Blier?
Me emociona mucho que sin conocerme escribiera un papel para mí, para una actriz que había visto una vez en una película de Gaspar Noé. Esto demuestra que tiene una extraordinaria sensibilidad y que le encantan los actores. Cuando empecé a trabajar con él, me dijeron: "Ten cuidado, es un misógino y bla, bla, bla". Pero en absoluto, detrás del director hay un hombre que quiere averiguar qué es una mujer, de qué está hecha. No creo que encuentre la respuesta, pero en cualquier caso él lo intenta (se ríe).

Con este papel, ¿tiene la impresión de haber trascendido su físico, de haber evolucionado?
Hasta ahora he interpretado papeles diferentes y bastante interesantes, como en "Irreversible", "Agents Secrets" o "La pasión de Cristo". Creo que ésta representa efectivamente una evolución en mi carrera interpretativa.

El personaje de Daniela no sólo enciende el corazón de los hombres, sino que desafía las convenciones. ¿Le gusta eso?
Yo siempre busco papeles arriesgados que me permitan ir más allá. Blier es un hombre cultivado que ama el cine, es insolente y nada "políticamente correcto". Al principio tuve miedo, porque había mucho texto y el papel me exigía interpretar varios registros. Siempre creemos que la belleza implica fuerza y excluye la fragilidad, como si la belleza estuviera exenta de sufrimiento, y eso es totalmente absurdo. Blier no tiene miedo de nada de eso y me ha hecho interpretar simplemente a una mujer, deseada, claro, pero frágil a la vez.

¿Hasta dónde se puede ir con los desnudos? ¿Dónde está la frontera entre el pudor y el impudor?
Eso depende del director. Yo creo que el lenguaje corporal tiene una capacidad de expresión ilimitada, igual que la cara. No tengo miedo de enseñar mi cuerpo, y lo he demostrado en "Irreversible", donde quedaba reducido a un objeto. Pero también es una cuestión muy personal. Confío en el director respecto a si el desnudo es importante o no para el papel. Con Blier, sabía perfectamente que no iba a interpretar a una monja. Aun así la película sigue siendo bastante púdica.

Estuvo un tiempo sin rodar para tener a su hija. ¿Ha cambiado eso su vida o su concepto del trabajo?
Como mujer, me siento muy feliz. La maternidad es una experiencia que tenía claro que quería vivir. Quedarme embarazada, dar a luz, amamantar, todo eso me ha llenado. Durante el rodaje, mi hija estuvo conmigo en la caravana, y eso me ayudó mucho. Rodar una escena de amor y a los dos minutos darle el pecho fue muy bueno para mí, me pareció muy sano pasar así del papel de actriz al de madre. Además, el hecho de que mi hija me acompañe siempre me permite olvidarme de que trabajo demasiado.




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