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Perfil: Lotte Reiniger, la exquisitez de las películas de siluetas
17/01/2004 - María José Tellez

La talentosa cineasta y musa de la vanguardia alemana de los años 20 dedicó tres años de su vida a crear el primer largometraje animado, "Las aventuras del príncipe Achmed", estrenado en 1926.

Lotte Reiniger ha sido más bien relegada al olvido. Sus películas se observan con nostalgia, como caprichos exuberantes de una dama sensible alejada de las corrientes masivas de la industria. Sin embargo, basta esbozar mínimamente algún secreto de su trabajo para encontrar su maestría en los orígenes del cine animado.

Una muchacha independiente

Charlotte Reiniger nació en Berlín en 1899. Ya con dieciséis años aspiraba a algo más que cumplir el deseo de sus padres: llegar a ser una chica respetable, bibliotecaria o algo así. En la confusión de la adolescencia ante el destino asistió a una conferencia del director Paul Wegener ("El estudiante de Praga", "El golem"), y quedó entusiasmada con sus comentarios en los que destacaba las posibilidades fantásticas de la animación. Desde ese instante no pensaba más que en llamar su atención, así que se le ocurrió matricularse en la escuela de interpretación donde Paul Wegener ejercía de director y "acosarle con la impertinencia propia de la juventud".

A Lotte le apetecía tanto hacer cine que comenzó diseñando escenarios, vestuarios y decorados. En 1918 Paul Wegener le encargó para su película "El flautista de Hamelin" recortar los marcos que se usaban para presentar los títulos al comienzo de cada acto. Fue también a través de Wegener como entabló contacto con un taller berlinés de películas animadas experimentales, donde realizó en 1919 su primer filme de siluetas titulado "El ornamento del corazón enamorado". Allí fue también donde conoció a Carl Koch, con quien se casaría en 1921 y quien haría de director ejecutivo en la mayoría de sus películas.

El primer largometraje animado

El encanto de su trabajo y su interés por encontrar nuevas formas de expresión en el medio fílmico llegó a oidos de la UFA -Universum Film Aktien Gesellschaft-, la gran industria nacional de cine alemán, y el mismo Fritz Lang la invitó a crear el sueño de Kriemhield en "Los Nibelungos", aunque cedió el encargo a uno de sus colaboradores.

En 1923 realizó el filme publicitario, "El secreto de la marquesa" para la marca Nivea. Lotte Reiniger no perdía la ocasión de dar a conocer su especial idiosincrasia a la hora de orquestar una trama mediante siluetas.

Un influyente banquero alemán, Louis Hagen, había visto los trabajos de la artista y deseaba potenciar su talento, por lo que le ofreció financiar su primer largometraje de dibujos animados. A cambio, Lotte y su marido debían ejercer de maestros de sus hijos en un estudio situado en la finca que el banquero mecenas tenía en Postdam.

En este entorno y de 1923 a 1926, escribió el guión y dirigió "Las aventuras del príncipe Achmed"; el primer largometraje animado, de 65 minutos de duración.

La directora también recortó las figuras, los trasfondos y planificó los movimientos. Su marido, Carl Koch, se ocupó de la dirección ejecutiva y el control técnico. Para tan ardua tarea contó además con la colaboración de Bartosch y Walter Ruttmann.

En el guión aparecía el argumento exacto de las escenas y sus efectos acústicos.
Para su configuración se inspiró en el rico tesoro de las mil y una noches. A partir de 300.000 imágenes individuales creó las aventuras del príncipe Achmed quien, enamorado de la princesa Pari Banu, debe luchar contra las fuerzas del mal y vencer los hechizos del enemigo para defender su amor.

Se trata de una película increíblemente vívida, fruto de una cuidada labor, narrada por boca de su protagonista: "Las figuras se ponen sobre una placa de cristal iluminada desde abajo, se sujeta la cámara sobre la placa y se graba, avanzando un poquito imagen por imagen para realizar una toma cada vez. Es imperativo tomar 24 imágenes individuales por segundo transcurrido".

Arte personal

Lotte Reiniger mantuvo lazos estrechos con los círculos culturales del Berlín de la época: creó el decorado de algunas representaciones en el teatro Volksbühne, conoció a Bertold Brecht, rodó varios cortos publicitarios y creó en la mesa de animación otras películas artísticas, entre las que destacan: "Dr. Dolittle y sus animales" (1928), "Carmen" (1933) y "Papageno" (1935). De ésta Jean Renoir dijo que era el mejor equivalente óptico a la música de Mozart.

Mozart, el hilo conductor de su vida y de su obra, basada en cuentos infantiles, leyendas y mitos. Lotte Reiniger amaba con pasión la música del compositor y se refugió en ella en los momentos claves de su vida para poder seguir comunicando con su arte personal.

En 1933, coincidiendo con el ascenso nacionalsocialista, Lotte Reiniger y Carl Koch abandonaron Alemania y se establecieron en París, donde conocieron al director de cine francés Jean Renoir, con el que entablarían una colaboración de por vida y con el que la directora mantuvo una especial afinidad espiritual.

En los años siguientes, Lotte Reiniger viajó por numerosas ciudades europeas y realizó en Londres algunos filmes publicitarios e informativos. En 1948 rodó numerosos cortometrajes y, junto al hijo del banquero Louis Hagen, fundó la productora Primrose Film para la que rodó películas de cuentos de diez minutos de duración; entre otras, "Calif la cigüeña", "Pulgarcita" o "El saltamontes y la hormiga". Todas ellas rebosantes de su talento manual.

Por la adaptación del cuento "El sastrecillo valiente" recibió el premio al mejor largometraje en la Bienal de Venecia de 1955. A partir de ese año experimentó con películas de siluetas en color y concibió el documental "The Art of Lotte Reiniger", en el que explica la creación de una película de siluetas, a partir del ejemplo de "Papageno".

En 1972 se le concedió en Alemania la Cinta de Oro. En 1980 se le entregó en Londres la Cruz federal del Mérito. En Canadá realizó "Aucassin and Nicolette" y en 1979 su última película en color, "The Rose and the Ring". En 1981 fallecía en Tubinga. Es en el museo municipal de esta ciudad alemana donde se pueden contemplar vídeos, siluetas, carteles de sus películas y disfrutar de su particular legado fílmico.


El misterio de una película de siluetas

Numerosos cronistas de la época coinciden en su visión de Lotte: una mujer fuerte, directora prodigiosa y entusiasta, dotada de una habilidad excepcional para crear y dar vida a las figuras de cartulina.

Pero, ¿qué hay tras una película de siluetas? En palabras de la directora: "Una película de siluetas es una película de figuras negras de contornos claramente definidos, una película de recortes a tijera. De inspiración en el teatro de sombras chinescas, las películas de siluetas tienen una técnica muy precisa, sólo son necesarias unas tijeras, cartón negro, papel de calcar, hilo o alambre, algo de plomo, una cámara, bombillas, una placa de vidrio, madera para construir una mesa de fotografía y… mucha paciencia."

Lotte Reiniger estudiaba con ahínco el esqueleto humano y el ritmo de las especies para dar las proporciones adecuadas a las articulaciones y transmitir un movimiento natural en el momento preciso. Aunque se servía únicamente de sus tijeras, luces y sombras, logró hechizar con sus personajes y escenografías.

La directora no se conformaba con planos generales de las figuras. Si bien la cámara estaba dispuesta en una posición fija, debía cambiar su tamaño para volver a enfocarlas. Enfocar de nuevo suponía recortar una figura de forma tal que no sólo pudiera mover una mano, sino los dedos de ella, que no sólo mostrara el vestido, sino el estampado de la tela, todo con el fin de aumentar su expresividad y evitar primeros planos con un aspecto demasiado tosco.

A lo largo de su vida, participó en algunos talleres donde daba a conocer su talento manual y la minuciosidad de su trabajo. En algunas ocasiones se le preguntaba por Walt Disney. Ella sonreía y declaraba: "Las películas de Walt Disney están hipertecnificadas. Lo esencial no es la técnica, sino la inventiva para servirse de medios simples en el descubrimiento de nuevos caminos y para ellos, una película de siluetas constituye, en su sencillez, una buena escuela".

Lotte Reiniger siempre hizo lo que había querido hacer. Hoy en día, su sensibilidad fascinante, imaginación y tenacidad no han sido superadas.




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