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Dulce Pontes en concierto
Gorka Cornejo, 30/10/2003

 
La cantante portuguesa deslumbró la noche del martes en Madrid con un concierto que homenajeó al compositor italiano Ennio Morricone.


Pocos artistas poseen el equilibrio perfecto entre elegancia, sencillez, genio y gratitud como Dulce Pontes. La elegancia le viene de dentro, la sencillez la reflejan sus pies descalzos, su genio es esa voz indescriptible y la gratitud de sus sonrisas, los detalles con los que mima al público, así como el profundo amor que siente por la música que está interpretando. Dulce Pontes descargó sobre Madrid la mejor de las tormentas posibles, casi dos horas de espectáculo sobrio y sobrecogedor. Por un lado presentó algunas de las canciones que forman parte de su último álbum, "Focus", una colección de temas de películas escritos por el gran Ennio Morricone y por otra parte incluyó varias de las melodías más famosas de su repertorio anterior, incluida la inevitable y emocionante "Lagrima".

Ennio Morricone lleva colaborando con Dulce Pontes desde la película "Sostiene Pereira" (1995), en la que la cantante prestaba su voz al bellísimo fado titulado "O Brisa do Coraçao". Volvieron a trabajar juntos el pasado año en la película española "La Luz Prodigiosa" y entre una y otra, Pontes ha participado como artista invitada en algunos de los conciertos que ha ofrecido Morricone en diversos países, incluida España. La admiración que siente Pontes por la obra de Morricone ha desembocado finalmente en este nuevo álbum, una obra maestra de sensibilidad y belleza con el que la portuguesa se suma al numeroso grupo de cantantes que han interpretado la música de Morricone (entre otras, Edda Dell´Orso, Mireille Mathieu y Amii Stewart) y que es todo un acontecimiento tanto para los seguidores de la cantante como para los aficionados a la música de cine y a los trabajos del Maestro romano.

El concierto ofreció una versión más intimista de las canciones que forman parte de "Focus". Acompañada por cinco virtuosos, Dulce Pontes inició su actuación con el tema de amor de "Cinema Paradiso", una de las melodías cinematográficas más célebres, curiosamente escrita no por Ennio Morricone sino por su hijo Andrea. Pontes emocionó con su interpretación, sentida, en ocasiones desgarrada, potenciando con gran musicalidad y talento improvisatorio las sublimes melodías de Morricone. Por su boca pasaron "Sostiene Pereira", "Moisés", "Maddalena" o "Por las antiguas escaleras", una de las piezas más electrizantes del concierto. Pontes hizo de todo con su voz: lloró las partes más tristes, dulcificó lo agridulce, enloqueció con tangos circenses, arrasó con sus virtuosismos casi jazzísticos, bailó con la soltura anárquica de siempre, tocó el piano, se atrevió con sones flamencos e incluso hizo cantar al público (muy acobardado por tener que imitar lo inimitable).

Al final, el público agradeció el derroche de vitalidad y talento de la portuguesa con una ovación sólo interrumpida por los bises. Al salir, en nuestra cabeza retumbaban todo tipo de melodías, suaves y vigorosas, dramáticas y sonrientes, morriconianas o no, demostrando que la sensibilidad musical de Dulce Pontes, su estilo compositivo, tiene mucho en común con Morricone. Si los rumores son ciertos, Dulce Pontes y Ennio Morricone volverán a los escenarios, esta vez con la presencia física de ambos y una orquesta sinfónica a sus pies. El acontecimiento promete ser de los que hacen época.





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