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'Terror en la niebla', de Rupert Wainwright
 
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"Terror en la niebla", de Rupert Wainwright
16/12/2005 - chc

Una mujer llega haciendo autostop a un pueblo en el que la espera un auténtica pesadilla.

Estreno en España: 27 de enero.

Sinopsis
En "Terror en la niebla", la película de suspense y terror de Revolution Studios, algo acecha en la oscuridad.

En la pequeña localidad de Antonio Bay, una fuerza terrorífica y malévola, oculta en una niebla espesa y mortífera, aterroriza a los vecinos del lugar. Envuelto en la bruma se esconde un espeluznante misterio que busca una venganza despiadada, un misterio que los habitantes de la población deberán desvelar antes de que sea demasiado tarde.

Acerca de la historia
En 1871, al tiempo que una espectral bruma se formaba sobre el mar, cuatro hombres cometían un terrible crimen. La tripulación y todos los pasajeros de un clíper se hundían para sumergirse en una sepultura acuática. Estas personas perdían la vida, sus nombres caían en el olvido y sus historias quedaban inconclusas e ignoradas, mientras una niebla impenetrable ocultaba el horripilante secreto durante varias generaciones.

Ahora, los inquietos espíritus de los muertos salen a la superficie, decididos a revelar el pasado y a sacar a la luz el pérfido crimen.

Cuando Nick Castle (Tom Welling, en el papel creado por Tom Atkins), capitán del barco de alquiler Sea Grass, y su primer oficial Brett Spooner (DeRay Davis), sin darse cuenta, enganchan el ancla en una vieja bolsa marina atrapada entre unas rocas en el fondo del océano y vierten su contenido, desencadenan una serie de sucesos terroríficos que traerán consecuencias fatales a la pequeña isla en la que viven, Antonio Bay.

Arrastrados por el mar, en la playa comienzan a aparecer artefactos del pasado (un viejo cepillo de oro, un antiguo reloj de bolsillo, una caja de música de oro) y los vengativos espíritus de sus antiguos dueños andan sueltos por Antonio Bay.

"El mar está arrastrando, literalmente, el pasado hasta el presente", afirma el director Rupert Wainwright, "de forma que empiezan a aparecer una serie de objetos extraños. A medida que aparecen más y más, lentamente, empezamos a comprender que dos mundos están destinados a chocar".

Sin embargo, incluso antes de que estos fantasmales efectos personales salgan a la superficie, el pasado y el presente de la pequeña localidad de Antonio Bay ya se hallan en conflicto. Los descendientes no se ponen de acuerdo en destinar los limitados recursos financieros de la localidad a la construcción de una estatua en honor a sus cuatro fundadores: Patrick Malone, David Williams, Norman Castle y Richard Wayne. Nick Castle, descendiente directo de uno de los fundadores de la población, preferiría que el dinero se invirtiera en reparar el muelle y el malecón de la localidad, para disgusto del alcalde de mediana edad de Antonio Bay, Tom Malone (Kenneth Welsh) y de Kathy Williams (Sara Botsford), la historiadora local.

Elizabeth Williams (Maggie Grace) regresa a Antonio Bay para visitar a su madre Kathy, de la que ha estado separada desde que repentinamente Elizabeth abandonara el lugar. Su ex novio Nick todavía siente algo por ella -a pesar de que Elizabeth dejara el pueblo sin decírselo- y retoman el contacto provisionalmente.

"La relación entre Elizabeth y Nick se basa principalmente en la reconstrucción de los hechos", explica Maggie Grace. "Ninguno de los dos sabe a ciencia cierta adónde les conduce o qué está ocurriendo. Lo único que sabemos es que se preocupan mucho el uno por el otro; se trata de recordar el amor que compartieron. Aunque ella cree justificada su decisión de dejar el pueblo, a pesar de hacer daño a Nick, también hay un sentimiento de arrepentimiento".

En la versión original de la película "Terror en la niebla", dirigida por John Carpenter, Elizabeth (interpretada por Jamie Lee Curtis), es una forastera que llega al pueblo en autostop y se ve atrapada en una pesadilla ajena a ella. En la versión actualizada, Elizabeth también llega al pueblo en autostop, pero ha nacido y se ha criado allí, lo cual acentúa el tema de "el pasado se encuentra con el presente". "Elizabeth tiene una historia en la isla. Ha estado involucrada con la gente, y tiene algo pendiente con Nick", comenta Grace. "También desciende de uno de los fundadores de la localidad, de forma que se ve implicada de una manera más significativa. Aunque cumple el mismo cometido que en la película original, en esta versión Elizabeth es un personaje muy diferente".

La relación entre Nick y Elizabeth se complica más por el coqueteo de Nick con Stevie Wayne (Selma Blair, en el papel creado por Adrienne Barbeau), encargada del faro dedicado a su bisabuelo segundo. Stevie es pincha-discos en la emisora de radio local, de la que también es propietaria y que transmite desde el faro. Es una madre soltera que ha ofrecido a Nick algo más que buenas conversaciones mientras Elizabeth estaba ausente. Quizás Nick es "un tipo franco y bastante sencillo que dice lo que piensa y hace lo que quiere", según Welling, "pero además tiene un don para complicarse la vida porque hace lo que le place sin pensar en las consecuencias".

Spooner le advierte a Nick sobre su infidelidad, a pesar de que a duras penas puede considerarse un consejero digno de crédito en el tema, pero cae en saco roto. Poco después de que Nick se dirija a un encuentro secreto con Stevie, Spooner organiza un "crucero de copeteo" en el Sea Grass. Entre los pasajeros invitados a la fiesta se encuentran varias mujeres guapas, Sean, el primo de Nick y una cámara de vídeo para que Spooner grabe la juerga. Sin embargo, los juegos y la diversión rápidamente se convierten en un tremendo horror desde el momento en que la ominosa niebla entra a raudales. Spooner es el único superviviente de los estragos causados por la mortífera niebla.

La venganza de los espíritus ha dado comienzo.

""Terror en la niebla" trata de la responsabilidad", explica Welling. "Desafortunadamente no se refiere a la responsabilidad por un acto propio, sino por un acto de unos antepasados. Y además hay un asunto medioambiental: lo que hacemos hoy afecta a las generaciones venideras y tenemos que asumir la responsabilidad de lo que hacemos".

Mientras los invitados a la fiesta a bordo del Sea Grass sufren una espantosa defunción, Elizabeth experimenta una pesadilla, que se repite a menudo, en la que es una de las muchas personas atrapadas en la bodega en llamas de un barco. Está aterrorizada, confundida y no es consciente del significado del sueño. Más adelante, el excéntrico raquero le entrega a Elizabeth un antiguo reloj de bolsillo que ha encontrado enterrado en las algas marinas posadas en la orilla y, repentinamente, empieza a hacer tictac de nuevo: es el primer indicio de la conexión de Elizabeth con el fantasmal pasado de la localidad.

Mientras Elizabeth lucha con su pasado y su futuro, Stevie está mucho más arraigada en el presente. Un poco mayor y más sabia, la reacción de Stevie ante el repentino regreso de Elizabeth de Nueva York –a medio camino entre el desinterés y el aturdimiento- ilustra lo tranquila que está Stevie consigo misma y con su lugar en el mundo. Selma Blair resume su personaje: "Stevie posee una pequeña emisora de radio. Emite los informes meteorológicos y sólo pone la música que le gusta. Además es una mujer maternal, normal, cuya vida gira entorno a su hijo, Andy (Cole Heppell)".

El comportamiento de Stevie, que en otras circunstancias sería tranquilo, se ve seriamente amenazado cuando en el faro todo empieza a complicarse terriblemente. Primero, las ondas de radio de la KAB son reemplazadas por el sonido de una caja de música, que reproduce los gritos de los pasajeros moribundos que vimos a bordo del clíper. Después, el cepillo que su hijo Andy encontró en la playa se incendia y deja a su paso una estela idéntica a la que Elizabeth encontró en el reverso del reloj de oro.

La situación en la isla empeora cuando Elizabeth encuentra el periódico de 1871 de uno de los fundadores de la localidad, Patrick Malone, aunque, más bien, es el periódico el que la encuentra a ella. Tras una experiencia en la que casi perece ahogada, la aterrorizada Elizabeth se dirige al Padre Malone, hermano de Tom Malone, alcalde de Antonio Bay. Atormentado al enterarse de las fechorías cometidas por sus antepasados, al no poder vulnerar la santidad del confesionario, el Padre Malone halla consuelo en la bebida. Tal y como explica Adrian Hough, que interpreta al sacerdote angustiado: "El Padre Malone es la única persona en todo el pueblo que sabe exactamente lo que ha ocurrido en el pasado y sabe que el merecido castigo se acerca. El saberlo ha abierto un agujero en su alma que trata de rellenar con alcohol. Pero lo único que hace es avivar el fuego, una locura que a la larga le supera".

Cuando Elizabeth pide ayuda al Padre Malone y éste es incapaz de arrojar ninguna luz sobre el misterio, ella y Nick buscan alguna pista en los crípticos apuntes que hallan en el diario de Patrick Malone, de 1871: "que Dios se apiade de mi alma. Digo estas palabras pero, en el fondo de mi corazón, me pregunto: ¿puede Dios perdonar a algún hombre por un pecado tan grande como el que yo estoy a punto de cometer?"

Cuando Elizabeth y Nick están examinando detenidamente el diario del bisabuelo del sacerdote en un pub local, Elizabeth se da cuenta del significado de las fotografías antiguas que cubren las paredes de la taberna: el pueblo en ciernes, que contaba con unas pocas y destartaladas cabañas y tiendas de campaña, parecía haberse convertido, de la noche a la mañana, en una comunidad próspera. La fecha de esta repentina transformación: 1871.

Si hay alguna conexión, esperemos que Elizabeth y Nick lo descubran enseguida, ya que la niebla acaba de cobrarse dos nuevas víctimas inocentes.

En la sala de actos del ayuntamiento se está celebrando una pequeña velada para inaugurar la polémica estatua de los fundadores. No obstante, los ciudadanos de Antonio Bay, trastornados por las recientes muertes acaecidas en el barco de alquiler, están preocupados por las consecuencias de la tragedia en la industria turística local. En respuesta al festejo en nombre de los cuatro heroicos fundadores que, como se ha demostrado, eran responsables de un acto terrible, la niebla deja fuera de servicio el generador de la localidad y envuelve la isla en la oscuridad.

En el faro, Stevie, que acaba de ser testigo de la horrorosa muerte del hombre del tiempo, Dan (Jonathan Young), intenta desesperadamente localizar a su hijo. Envía un S.O.S. por radio pero, al no estar segura de que alguien haya interceptado su petición de ayuda, se pone en camino hacia su casa de la playa para encontrar a Andy. La niebla, densa y húmeda, oscurece la carretera y un camión echa a un lado el coche de Stevie, que cae por un terraplén hasta el frío y tenebroso mar.

Mientras Stevie trata de salvarse, se encuentra cara a cara con los cuerpos espectrales y tumefactos que surgen de las profundidades. Tras escaparse por los pelos, reanuda la búsqueda de su hijo Andy, ignorando que la niebla se ha cobrado otra víctima: su abuela Connie. El chico, aterrorizado, se ha escondido en su habitación, y ha cubierto con cinta adhesiva las rendijas del marco de la puerta para evitar que la niebla asesina invada su habitación. Sin embargo, a pesar de sus precauciones, no hay protección contra la amenaza invasora. Afortunadamente, en ese momento, llega Nick para salvar al chico de un destino fatal seguro.

Desesperada por salvar a su madre, Elizabeth se dirige al ayuntamiento con Nick. Sin embargo, la niebla envuelve el vehículo de Nick, le ciega y provoca un accidente. En el consiguiente caos, Stevie surge de entre la oscuridad, conmocionada pero a salvo.

No obstante, en el embarcadero del pueblo, algo más surge de entre la niebla: un espectral clíper y sus pasajeros ansiosos de venganza.

Spooner, que ha huido del hospital después de curarse las heridas que se hizo a bordo del Sea Grass, está en el muelle junto a un ebrio Padre Malone, y observa con horror la llegada del Elizabeth Dane a puerto. Spooner reconoce el barco que vio la noche que atacaron el barco de Nick, pero sólo el Padre Malone comprende por qué ha venido a Antonio Bay y parece aceptar su destino.

Finalmente Elizabeth, Nick, Stevie y Andy llegan al ayuntamiento. La estatua cobra todo su significado para Elizabeth y, por fin, se desvela el secreto del clíper siniestrado y su brutal destrucción a manos de los dirigentes de Antonio Bay en 1871.

""Terror en la niebla" se centra en los vínculos que unen el pasado y el presente, y en cómo el pasado regresa para destrozar el presente", afirma el director Wainwright. "Toda esa gente desciende de los cuatro hombres que asesinaron a unas doscientas personas y les robaron todo su dinero. Con ese dinero crearon esa población, que resultó ser bastante próspera".

El ayuntamiento es un museo que celebra el éxito de Antonio Bay y su oscuro y secreto pasado; por lo tanto, es el lugar perfecto para esta revelación. Una vez Elizabeth ha resuelto el misterio, el Padre Malone ya no tiene obligaciones confesionales. Mientras todo el mundo está preparado para aceptar la verdad y sus posibles consecuencias, el alcalde Tom Malone sigue convencido de que la confesión de su bisabuelo en su lecho de muerte no es más que el desvarío de un loco. "No somos culpables", insiste.

"A los ojos de Malone nadie es responsable de lo que han hecho sus ancestros y, por esa razón, se sobresalta cuando los fantasmas vuelven y buscan una violenta venganza", afirma Kenneth Welsh, que interpreta al alcalde Tom Malone.

Después de vengarse, las almas del Elizabeth Dane, por fin, descansan en paz. Tras la revelación del oscuro secreto, la niebla regresa al mar.

Sobre la producción
Cuando David Foster se dirige por primera vez al productor John Carpenter y a su socia, la difunta Debra Hill, por sugerencia de Shane Riches, colega y productor asociado de Foster, para hacer el remake del clásico La niebla, película de 1980 dirigida por Carpenter, éste quedó interesado pero estaba convencido de que no quería volver a llevar los mandos. Para Carpenter parecía más sensato dejar que "algún joven genio se hiciera cargo y la mejorara". Con Hill acordó que Foster, que produjo "La cosa", de Carpenter, sacara adelante el proyecto. Foster estaba dispuesto no sólo porque le encantara la película original, sino también por su anterior experiencia laboral con Carpenter. "Es la persona con la que se trabaja mejor", afirma Foster. "No se autocomplace. Para mí eso es importante".

A Foster también le atraía la ausencia de violencia y sangre de la película original a pesar de su contenido. "Una de las cosas que me encantaba de la película original "La niebla" era que la mayor parte de la violencia se insinuaba. Si hoy la vuelves a ver, sigue funcionando. Da un miedo tremendo".

Foster prosigue: "tengo cinco nietos y quiero hacer películas aptas para ellos. Creo que no podría hacer una película sangrienta. Creo que es una magnífica historia de fantasmas sobre unas personas atrapadas en el fondo del océano durante cien años y pico, que emergen para vengarse de los descendientes de los hombres que las asesinaron".

Foster conoció a Hill en el hospital en el que valientemente luchaba contra el cáncer. A pesar de su estado, Foster recuerda con cariño: "era la misma Debra de siempre, llena de una energía y una pasión tremendas por el proceso de realización de la película".

Después, Foster se dirigió a Revolution Studios y en 48 horas se llegó a un acuerdo. "Conozco a Joe Roth (el fundador de Revolution Studios) desde hace muchos años", afirma Foster. "Es un hombre honorable. Revolution Studios es uno de los pocos lugares de Hollywood en el que un productor en activo, un hombre que sabe producir películas y sabe lo que esto acarrea, lleva la batuta".

De esta forma, Foster, Carpenter y Hill empezaron a buscar a un guionista que actualizara el original. Cooper Layne, que había escrito El núcleo, otra película producida por Foster, obtuvo la aprobación de todos. "Es un escritor nuevo, fresco, lleno de talento", explica Foster. "Todo el mundo estaba entusiasmado con la idea de que se hiciera cargo del material".

Carpenter coincide con la afirmación de Foster. "Cooper llegó con varias páginas de ideas, verdaderamente impresionantes, para "Terror en la niebla". Hizo un trabajo magnífico pues mantuvo la historia esencial a la vez que realizó algunos cambios significativos".

Mientras Layne se afanaba en su primer borrador, Foster sugirió que se incorporara al director pronto en el proceso. Carpenter y Hill coincidían con él. "No habíamos terminado el guión", afirma Foster, "pero, inevitablemente, aparecería un director y aportaría su visión, de forma que pensé que sería mejor que el director estuviera con nosotros desde el principio. A todos nos había impresionado Stigmata, dirigida por Rupert Wainwright. Cuando nos reunimos con él ya había visualizado la película".

El reciente torrente de películas de terror de éxito obliga a preguntarse: "¿por qué se resiste tanto el género?"

"El terror ha estado con nosotros desde los comienzos del cine", afirma Carpenter. "Todos nos identificamos con el terror. Nacemos asustados. Llegamos al mundo gritando y nos azotan en el trasero. Y todos le tememos a las mismas cosas. Puede haber diferencias culturales en el humor, no así en el terror. De forma que el terror es perfecto".

El terror también es un producto de ocio en alza, continúa Carpenter. "Se hacen películas magníficas para ir en pareja. Te sobresaltas, te sube la adrenalina, gritas, chillas, y después te ríes porque has chillado".

Cita el reciente éxito de películas como La señal y El grito, las cuales tratan el género con respeto. "Respetan la historia y la explican con toda la seriedad que merece".

Al igual que estas películas, la nueva versión de "La niebla" refleja la sensibilidad de una generación de realizadores que crecieron viendo películas de suspense y terror como "Tiburón" y "La niebla". "Creo que es natural que gente que vio esas películas de niños y que ahora son realizadores, quieran ver películas como las que ellos disfrutaron. Es más, normalmente, si no es un remake, están inspiradas en otras películas", concluye Carpenter.

Otro aspecto que llama la atención en las películas de terror de mayor éxito es la inversión de lo que, en otras circunstancias, sería normal o seguro: coger lo benigno y hacer que parezca peligroso. "En parte, "Terror en la niebla" funciona porque", explica Selma Blair, "normalmente creemos que una isla es un lugar seguro y fiable en el que reina la felicidad. Y la niebla, que normalmente es idílica y agradable cuando rodea un faro, en nuestra película se convierte en un monstruo. Ese es siempre el truco de las películas de terror, convertir en una amenaza lo que parece dar bienestar".

"Visualmente, la niebla es muy bella", afirma el director Wainwright. "Sin embargo, cualquiera que haya conducido junto a los viñedos del norte de California sabe que puede resultar muy peligrosa. No te deja ver y, constantemente, por la zona hay gente que muere en accidentes de coche. En las películas de terror, es divertido jugar con algo bello y hacerlo espantoso".

Maggie Grace está de acuerdo con él. "Después de aceptar este papel, empecé a ver todas las películas de terror que pude para instruirme sobre el género y hacerme una idea de lo que hace que funcionen, lo que hace que provoquen miedo. Quería analizarlo por mí misma. Después de ver una película como Parque Jurásico, no temes que un día un dinosaurio desbocado vaya detrás de ti por la calle. Pero si se trata de la gente de tu vecindario. Consiste en encontrar el temor en las cosas cotidianas, que es lo que realmente se te queda. Una semana después de ver una de estas películas sigues un tanto inquieto".

En el pasado, las películas de terror solían atraer a un público mayoritariamente masculino. Hoy en día, este público tiende a ser más joven y hay más mujeres. "Las películas de terror son las películas de los jóvenes", explica el productor Foster. "Y desde el punto de vista demográfico, la mayor parte -el 56 por ciento- son mujeres jóvenes. Eso sólo en los últimos cuatro años".

Una de las razones del cambio demográfico puede deberse a la tendencia de las películas de terror a que los personajes femeninos salgan victoriosos. "Las películas de terror se han convertido en un magnífico vehículo para que las mujeres demuestren su heroicidad", afirma Blair. "Son las primeras películas en las que las mujeres aparecen para salvar la situación. Se cogió la idea de que las mujeres eran las víctimas o estaban indefensas y le dieron la vuelta. Creo que debemos agradecer a gente como Debra Hill la forma en la que retrataron a las mujeres en las películas de terror".

Grace asiente con entusiasmo. "Es muy agradable interpretar a un personaje que tiene autoridad, que participa en la acción", afirma, "alguien que no llevan constantemente de un lado para otro durante la película".

Además, a Grace y a Blair les gustaba el tema de "Terror en la niebla". "Es un cuento con moraleja envuelto en una película de terror, una historia con consecuencias, con unos personajes muy reales", afirma Grace. "Algunas películas de este género simplemente colocan a los personajes en una situación en la que investigan qué está ocurriendo pero, en realidad, nunca sabemos quiénes son. Me gustó que nuestro guión explicara a los personajes, cómo se relacionan entre ellos y por qué debemos preocuparnos por ellos".

Otro factor que contribuye a mejorar el género, según Blair, es la dirección de Wainwright. "Creo que Stigmata es magnífica: una película verdaderamente exquisita, bella y bastante espeluznante. Cuando leí el guión de "Terror en la niebla", me di cuenta de que Rupert había incorporado algunos elementos tremendamente exquisitos".

Welling añade: "Además añade incertidumbre a la historia, cierto tipo de suspense tenebroso que funciona estupendamente con este tipo de material".

El mayor problema para hacer "Terror en la niebla" no fue atraer talentos, sino adaptarse a las ocupadas agendas de las estrellas. Tom Welling estaba protagonizando la exitosa serie de televisión "Smallville" y Grace estaba en Hawai rodando "Lost". Durante una temporada Welling trabajaba cinco días a la semana en "Smallville" y los fines de semana venía a rodar "Terror en la niebla". "Una semana estábamos rodando de noche", recuerda Foster, "y Tom terminó de trabajar con nosotros el lunes temprano, hacia las 7 de la mañana; se duchó, se vistió y se fue a trabajar a 'Smallville'". Eso es muy duro. En otra ocasión, Maggie llegó en avión de Honolulu de filmar 'Lost', durmió dos horas, trabajó todo el día con nosotros y después se dio media vuelta y cogió un avión de regreso a Honolulu. Estos chicos son increíbles".

Otro de los alicientes para los actores era trabajar con un productor veterano como Foster. "David ha participado en muchísimas películas americanas importantes", comenta Blair. "Y le gustan mucho los actores y llevarnos de un lado para otro. Siempre estaba dispuesto a llevarnos a cenar cuando estábamos cansados al final del día. Y nos explicaba las mejores historias".

Foster tiene bastante fama en los platós por sus historias sobre Hollywood: del pasado y del presente. "David es, con diferencia, el mejor relator de anécdotas que existe", afirma Tom Welling. "Me contaba historias sobre todas las personas que siempre hubiera querido conocer: Steve McQueen, Warren Beatty, Harrison Ford, Peter Sellers, Robert Redford. Buenas historias, historias agradables. Y además es muy bueno en su trabajo. Creó un ambiente muy cómodo en el plató".

Grace añade: "David lleva en el negocio más tiempo del que muchos de nosotros llevamos vivos. Siempre había algo así como 'La Hora de las Historias del Tío Foster'. Nos reuníamos todos, le preguntábamos cosas sobre nuestros actores y directores favoritos, y nos entretenía. Ha sido una experiencia estupenda".

Mientras Foster cautivaba al reparto y al equipo con historias del pasado, Wainwright les impresionaba con su valentía para enfrentarse a la historia. DeRay Davis, que interpreta a Spooner, calificó la seguridad del director para rehacer el clásico de culto de "enorme" y apunta que la seguridad de Wainwright fue un factor significativo para que los actores no dudaran. "Tenerlo cerca me tranquilizaba", afirma Davis. "Creó un espacio cómodo".

Blair estaba tan impresionada con Wainwright que su única queja era no haber podido pasar más tiempo con él debido al corto programa de rodaje de la película. "Ojalá hubiera tenido más tiempo para conocer mejor a Rupert", se lamenta, "porque verdaderamente es un tipo brillante y muy divertido. Siempre se estaba asegurando de que nos encontráramos a gusto en nuestro ambiente. Era magnífico en los preparativos".

Wainwright también le enseñó a la actriz una valiosa lección de actuación. "Antes de que empezáramos a rodar, Rupert insistía en que creáramos la biografía del personaje", recuerda Blair. "En cualquier caso, yo siempre lo hacía, aunque no se la enseñara nunca al director. Pero Rupert fotocopió mi biografía y se la entregó a todo el mundo para mostrarles de dónde venía mi personaje, de forma que todos fuéramos por la misma página. Hacerlo tiene muchas ventajas. Es una técnica que espero utilizar una y otra vez".

Respecto al director de la versión original de "Terror en la niebla", Carpenter, insistió en dejar que Wainwright pilotara solo. "Es un director nuevo y aportó su punto de vista y su sensibilidad a la película", afirma Carpenter. "Hubiera sido muy difícil decirle qué tenía que hacer o interferir en su planteamiento. Mi opinión sobre la realización siempre ha sido que la película es del director. Y era el momento de Rupert. Tenía que imponerse y hacerla suya, que es lo que ocurrió. Nunca había pasado mucho tiempo en el plató de otro director, por lo que para mí era una novedad. De hecho, fue muy interesante observar cómo trabaja otro director. Y era una especie de déjà vu. Yo ya he estado aquí pero en otras circunstancias. Observar fue muy divertido".

"Carpenter funcionaba como una luz-guía", afirma Grace. "Estábamos encantados de contar con el apoyo de John y con su presencia en el plató”, continúa diciendo. “Nos ayudó a captar el ambiente y la sensibilidad de la película original. Teníamos un magnífico mapa del original, de forma que no se puede decir que fuéramos a ciegas. Aún así, es una película muy distinta".

"John estaba allí meramente como fuente de inspiración", añade Welling. "Era muy divertido hablar con él. Me refiero a que ese hombre es una leyenda, un icono. Estar cerca de alguien así, alguien que ha logrado tantas cosas, fue absolutamente maravilloso".

La versión de "La niebla" que realizó Carpenter en 1979 se rodó con un presupuesto muy bajo y sólo con dos máquinas de niebla. La nueva versión aprovecha la tecnología punta. El equipo del coordinador de efectos especiales, Bob Comer, disponía de entre 40 y 50 máquinas de niebla de varios tamaños y de "un tráiler de 12 metros lleno de un equipo que llevábamos a todas partes porque nunca sabíamos cuando íbamos a utilizarlo", afirma Corner.

Irónicamente, sin embargo, a menudo era la tecnología más sencilla y más antigua la que funcionaba mejor. "Durante aproximadamente un mes, vino una gente a hacer pruebas con toda clase de equipamiento muy complicado", afirma Comer, "pero a la hora de la verdad, las formas de niebla más sencillas eran las que mejor funcionaban. Empezamos utilizando máquinas refrigeradoras de humo de nitrógeno y CO2, pero al final nos deshicimos de todas y utilizamos hielo seco, cajas de contrachapado y ventiladores. Para que veas".

El fluido de la niebla consistía en una mezcla sencilla de glicol de propileno y glicerina calentada hasta que se pulverizaba y se convertía en neblina. Después se soplaba sobre unos bloques de hielo seco empleando unos ventiladores grandes para que se deslizara por el suelo o el agua o -en el caso de "niebla enfurecida", empleando un inyector de niebla. "Tenemos varias versiones distintas de niebla", afirma Wainwright. "La niebla enfurecida es dos tipos con dos inyectores manuales con unas luces encendidas. La lanzan y salen corriendo hacia ti. La niebla es tan densa que se hace negra pero las luces la iluminan, de forma que, literalmente, parece como si hubiera bajado una nube y te estuviera atacando".

"Luego teníamos la 'niebla furtiva'", continúa. "Es hielo seco mezclado con vapor. La niebla furtiva se ve a lo lejos, detrás de un arbusto u otra cosa y va cayendo por la colina. Cuando aparece en grandes cantidades, lo envuelve todo y se convierte en el aspecto esencial de la escena. Hay una toma magnífica en la que Spooner está en la parte de atrás del barco de pesca de Nick y parece que todo ha ido horriblemente mal. Vemos una panorámica de la escena y cómo la niebla comienza a instalarse como si fuera una barca de remos sobre el agua, hasta el borde del barco, y entonces empieza a deslizarse dentro del barco como una serpiente. Es absolutamente escalofriante. Y es mejor que cualquier imagen generada por ordenador".

Lo cual no quiere decir que en la película no se haya utilizado el diseño gráfico informático. Las imágenes por ordenador se utilizaron para darle a la niebla un "carácter" específico cuando hacía falta, o para quitar unas piernas corriendo bajo la "niebla enfurecida". Pero, en su mayor parte, el equipo de Corner se atuvo al talento de su gente para lograr los efectos deseados, que suplicaban la ayuda de los dioses de los efectos especiales. "Crear la niebla exterior es muy difícil", explica Comer, "porque si hay la mínima brisa, es imposible hacerla, aunque seas el mejor. Afortunadamente para nosotros, la mayor parte del tiempo tuvimos muchísima suerte. La única mala noche que se me quedó grabada fue la que rodamos los exteriores en el Elizabeth Dane. Teníamos algo así como vientos de 60 kilómetros y llovía; todas las tiendas y el equipo salían volando, y se suponía que teníamos que hacer niebla baja de la que se posa en el suelo. Fue una noche difícil".

La utilización de niebla "real" ayudó a los actores a meterse en su papel. "En muchas escenas en las que se suponía que la niebla tenía que confundirnos o desorientarnos, realmente era así", recuerda Welling. "La niebla literalmente nos desorientaba. No veíamos. Rupert creó una atmósfera misteriosa, única".

A veces el efecto era tan amenazador en el plató como en la película. "Estábamos rodando una escena en un cementerio al anochecer y había niebla por todas partes", recuerda Welling, "aparecía gente que salía del bosque o que pasaba delante de nosotros con ese maquillaje espantoso. Era incluso más espeluznante que en el guión. Pero creo que a nosotros, como actores, nos ayudó a explicar la historia".

Blair está de acuerdo: "la primera noche que actué fue en la escena en la que estoy en mi coche, intentando desesperadamente encontrar a mi hijo Andy. Afuera estaba muy oscuro y la niebla era abundante, intensa. Me estaba envolviendo, formándose y moviéndose a mi alrededor. Era mi primera experiencia con la niebla y la verdad es que fue bastante estremecedor e intenso".

Afortunadamente, los sustos en el plató a menudo se minimizaban con momentos inesperados de humor. "Nos ocurrió una anécdota en la que los chicos de los efectos especiales estaban creando la niebla con inyectores de niebla y corrían hacia la furgoneta que yo conducía", recuerda Welling. "Cada vez se acercaban más: daba mucho miedo, era muy emocionante. Entonces, de repente, se oyó un misterioso golpe seco. Uno de los chicos encargados de la niebla no vio hacia donde se dirigía y apareció justo delante de la furgoneta. Cuando nos cercioramos de que no se había lastimado, todos nos echamos a reír, y él el que más".

Filmografía del director
"Stigmata" (1999)
"The Sadness of Sex" (1995)
"Blank Check" (1994)
"Please Hammer, Don't Hurt 'Em: The Movie" (1990)




Ficha técnica

Estados Unidos - 2005
Título original: The Fog
Dirección: Rupert Wainwright
Productora: David Foster Productions, Revolution Studios, Debra Hill Productions
Productor: John Carpenter, David Foster, Debra Hill
Guionista: Cooper Layne
Fotografía: Nathan Hope
Dirección artística: Michael Diner, Catherine Schroer
Vestuario: Monique Prudhomme
Música: Graeme Revell


Ficha artística

Tom Welling (Nick Castle), Maggie Grace (Elizabeth Williams), Selma Blair (Stevie Wayne), DeRay Davis (Spooner), Kenneth Welsh (Tom Malone), Adrian Hough (Father Malone)



 


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